El Estado es implacable con el que no se puede defender
La suspensión del beneficio a Juan Carlos Ferraz, un hombre con 94% de discapacidad muestra la peor cara del modelo de Milei, primero recortan después te dicen que presentes los papeles.

Hay situaciones que duelen. Y esta es uno de ellas. Junto al diputado Héctor Bárbaro estábamos utilizando nuestra aplicación para consultar si los pensionados por discapacidad estaban incluidos en el listado de las pensiones suspendidas.
En medio de las consultas nos llamó Juan Carlos Ferraz, un hombre con un 94% de discapacidad, que no puede movilizarse por sus propios medios.
Hicimos la consulta y tuvimos que darle una noticia terrible: su pensión está suspendida.
Detengámonos un segundo a pensar lo que significa esto.
El año pasado hicieron auditorías. Convocaron a las personas, les pidieron documentación y realizaron controles. Ahora vuelven a suspender pensiones y les dan 60 días corridos para presentar los papeles que acrediten su situación.
¿No era más razonable darles primero esos 60 días para presentar la documentación y, recién después de verificar cada caso, tomar una decisión?
¿Por qué primero se le quita el ingreso a una persona que vive en una situación de vulnerabilidad y después se le exige que salga a demostrar que lo necesita?
Este es el problema de fondo con el modelo de Milei. Un Estado que muestra toda su capacidad para ajustar sobre quienes menos tienen, pero que parece olvidarse de que detrás de cada expediente hay una persona, una familia y una historia.
Se llenan la boca hablando de eficiencia, de ordenar las cuentas y de eliminar irregularidades. Pero la eficiencia del Estado también se mide por su capacidad de no cometer injusticias.
Si hay alguien que cobra una pensión sin corresponderle, que se investigue. Si hay irregularidades, que se corrijan. Nadie está defendiendo los abusos.
Pero Juan Carlos Ferraz, con un 94% de discapacidad y sin poder movilizarse por sus propios medios, ¿tiene que pagar las consecuencias de la burocracia estatal?
La crueldad de una política pública también se mide por el sufrimiento que genera en quienes menos herramientas tienen para defenderse.
Y quiero dejarles una reflexión.
¿Qué clase de sociedad estamos construyendo cuando el Estado se vuelve implacable con una persona que no puede defenderse?
¿Desde cuándo demostrar autoridad significa ser fuerte con los débiles?
Porque gobernar no es demostrar cuánto se puede recortar. Gobernar es entender a quiénes hay que proteger.
Y una sociedad que deja atrás a las personas con discapacidad tiene que preguntarse qué pasó con su humanidad.
No estamos hablando de números. Estamos hablando de personas. Juan Carlos tiene nombre, tiene una historia y tiene derechos.
Ninguna planilla de Excel puede medir el dolor de quitarle el sustento a quien más lo necesita.
Cristian Castro
Diputado Provincial Partido Agrario y Social

