Récord negativo: el Congreso sancionó solo 11 leyes en 2025

El portal legislativo Parlamentario.com compartió un informe de la Fundación Éforo que revela la caida de la producción legislativa a su peor nivel desde 1983.

Redacción RPD
2 nov 2026 · 16:28 · 5 min de lectura
Edificio del Congreso de la Nación

El análisis de las estadísticas oficiales siempre ofrece una radiografía implacable de la realidad política nacional. Los recientes datos exponen una crisis de consensos sin precedentes en nuestro país.

Un exhaustivo informe elaborado por el Observatorio del Control Público (OCP) perteneciente a la Fundación Éforo, el cual analizó detalladamente 42 años de actividad legislativa ininterrumpida, arrojó una cifra que enciende todas las alarmas institucionales: durante el periodo del año 2025, el Congreso de la Nación logró sancionar apenas 11 leyes.

Este magro número representa el nivel de producción legislativa más bajo desde el retorno de la democracia en 1983.

Para dimensionar la gravedad de este estancamiento, el documento titulado “Congreso de la Nación Argentina: análisis institucional histórico del Poder Legislativo (1983-2025)” contrasta esta alarmante cifra con el promedio histórico.

Desde la recuperación democrática hasta la actualidad, el parlamento argentino mantuvo una media de 122 leyes sancionadas por año.

El contraste es absoluto si se lo compara con el récord registrado en el año 2014, cuando el recinto logró aprobar 191 normativas. Según el profundo estudio basado íntegramente en datos públicos y oficiales, la variable fundamental que explica esta drástica caída es la composición interna del Congreso.

En aquel 2014, el oficialismo ostentaba mayoría propia, mientras que en 2025 el escenario de extrema debilidad legislativa obligó a negociar cada proyecto sin éxito.

En ese sentido, el informe plantea con firmeza que "la fragmentación es el otro factor central" que dinamitó el diálogo.

La Cámara de Diputados sufrió una metamorfosis radical: pasó de funcionar con dos grandes bloques hegemónicos en 1983, a un escenario de atomización extrema con más de 40 bancadas en 2017, muchas de ellas conformadas por tres legisladores o menos. Esta dispersión del poder se traduce en ineficacia estructural.

En paralelo, el promedio anual de leyes se desplomó de las 154 sancionadas en el lustro 1994-1998, a tan solo 59 en el periodo 2019-2023.

La escasez no se debe a la falta de iniciativas: el Congreso recibe entre 2.000 y 4.000 proyectos anuales, pero menos del 1% logra convertirse en ley. Como muestra, en 2022 se ingresaron unas 3.000 propuestas y apenas 37 vieron la luz.

Carla Pitiot, vicepresidenta de la Fundación Éforo y directora del Observatorio, aportó una reflexión insoslayable sobre esta parálisis. “El objetivo de este tipo de análisis no consiste solamente en establecer cuánto produjo el Congreso, cuántas leyes aprobó o qué gobierno consiguió mayor cantidad de iniciativas sancionadas. La mirada histórica permite observar algo más amplio: cómo las instituciones se adaptan a las transformaciones políticas y sociales que atraviesan al país”, subrayó la especialista.

El impacto de esta disfuncionalidad golpea de lleno a la economía y a la previsibilidad del Estado.

En plena discusión actual por el Presupuesto 2027, el informe del Observatorio recuerda un hito lamentable: 2024 y 2025 fueron los primeros dos años consecutivos sin una ley de presupuesto, obligando al Ejecutivo a prorrogar la pauta de gastos de 2023.

Desde 1983, el Congreso ha fracasado en aprobar la principal herramienta financiera del Estado en apenas cinco ejercicios: 2011, 2020, 2022, 2024 y 2025.

Asimismo, el relevamiento expone la permanente tensión entre los poderes del Estado a través de la herramienta de los vetos.

En el periodo analizado se contabilizaron 417 vetos presidenciales (sumando totales y parciales).

Casi la mitad, unos 195, corresponden a la administración de Carlos Menem. Al analizar la gestión actual, el presidente Javier Milei acumulaba hasta septiembre de 2025 unos 9 vetos totales. Un dato político de inmensa relevancia institucional es que, en tres de esos casos, el Congreso logró la mayoría necesaria, insistió con éxito e impuso la ley vetada.

El déficit del Poder Legislativo también se mide en sus históricas deudas.

El estudio subraya los mandatos constitucionales que siguen pendientes a 31 años de la reforma de 1994: la nueva ley de coparticipación federal de impuestos nunca se sancionó y sigue vigente un régimen “transitorio” de 1988 que asfixia a las provincias.

Además, ninguna ley surgió de una iniciativa popular.

Aún más grave es la distorsión representativa en Diputados: la distribución de bancas se basa en el obsoleto censo de 1980. Con los datos poblacionales de 2022, la Cámara debería tener 363 integrantes (106 escaños más que en la actualidad), y la provincia de Buenos Aires debería sumar 42 diputados.

A pesar de las fricciones y el bloqueo constante, el informe destaca un claro avance histórico. La transformación más profunda del periodo democrático ha sido la equidad de género.

Impulsada por la pionera Ley de Cupo (1991) y la Ley de Paridad (2017), la participación femenina pasó de un marginal 4% inicial a un consolidado 42% en la Cámara de Diputados y al 47% en el Senado de la Nación.

Redacción RPD Noticias

Publicidad
Publicidad