El rastro digital y las cámaras acorralan al detenido

Marcelo Enrique I. fue apresado tras un minucioso seguimiento fílmico y telefónico. La justicia apunta a un móvil económico. Autoridades detallaron el inédito despliegue interinstitucional del caso.

Redacción RPD
2 nov 2026 · 12:26 · 6 min de lectura
Conferencia de prensa doble homicidio en Los Helechos

La investigación por el brutal doble homicidio que sacudió a la localidad de Los Helechos ha dado un salto cualitativo trascendental.

Tras cuatro días de incesantes pesquisas, la Policía de Misiones logró la detención de Marcelo Enrique I., un hombre de 40 años que hoy se erige como el principal y único sospechoso de los asesinatos de Sergio Adrián Schulz, de 39 años, y Griselda Yamila Gritzmacher, de 29.

Desde la redacción de RPD Noticias analizamos el complejo entramado de esta causa, donde la tecnología, el análisis forense de datos y la articulación interinstitucional demostraron ser los verdaderos protagonistas para desentrañar un crimen que, en sus primeros instantes, parecía indescifrable.

Para comprender la magnitud del despliegue, es necesario retroceder a la génesis del hallazgo.

El trágico suceso se habría perpetrado durante la noche del miércoles 28 de octubre en la oscuridad de la Picada Sargento Cabral.

A la mañana siguiente, cerca de las 8 horas, la escena macabra fue descubierta por trabajadores de un camión recolector de residuos: los cuerpos sin vida yacían en las inmediaciones de un vehículo Ford Fiesta Kinetic, mientras que, en el interior del habitáculo, el hijo de dos años de las víctimas sobrevivía milagrosamente, dormido y ajeno al horror.

A partir de ese momento, la Jefatura de Policía ordenó blindar la jurisdicción y reforzar a los equipos de la Unidad Regional II de Oberá con la incorporación de especialistas de la Dirección de Homicidios, inaugurando una carrera contrarreloj para hallar al culpable.

El trabajo de campo, que involucró rastrillajes exhaustivos con la participación de más de 50 efectivos policiales, encontró su principal aliado en el rastro digital.

A través de un minucioso barrido de cámaras de seguridad particulares y el análisis de los domos de una estación de servicio ubicada en el kilómetro 8, los sabuesos policiales lograron reconstruir los movimientos previos al desenlace fatal.

En esas cintas apareció el primer hilo conductor firme: una motocicleta cuyo seguimiento resultó determinante para orientar la mira de los investigadores hacia la figura de Marcelo Enrique I. Esta evidencia en video fue rápidamente respaldada por declaraciones testimoniales clave que permitieron trazar el mapa de relaciones de las víctimas, corroborando datos vitales y cerrando el cerco sobre el motociclista.

Con estos elementos sobre la mesa, la noche del sábado 31 de octubre se ejecutó un allanamiento decisivo en la vivienda del sospechoso, procedimiento que culminó con su inmediata detención.

Durante la requisa, los uniformados procedieron al secuestro de prendas de vestir y diversos elementos de sumo interés para la causa. La recolección de pruebas no se detuvo allí: durante la jornada del domingo, los investigadores lograron incautar una motocicleta y un casco que coinciden con los registros fílmicos.

 Simultáneamente, expertos del Cuerpo Médico Forense realizaron la toma de muestras genéticas tanto de los objetos incautados como del Ford Fiesta de las víctimas, con el firme objetivo de efectuar análisis de ADN que puedan ubicar científicamente al detenido en la escena del crimen.

El móvil del doble homicidio constituye uno de los ejes centrales del expediente judicial. Las averiguaciones permitieron establecer fehacientemente que el ahora detenido mantenía un estrecho vínculo comercial con la pareja asesinada, quienes se dedicaban a la venta financiada de distintos electrodomésticos.

Esta dinámica de préstamos, cobros y deudas posicionó rápidamente a la disputa económica como la hipótesis más robusta que manejan los pesquisas, aunque las autoridades mantienen la cautela mientras continúan las diligencias de rigor para confirmar el trasfondo exacto de la matanza.

En este contexto, el perfil del imputado suma gravedad al cuadro: los registros oficiales indican que el hombre de 40 años, actualmente alojado en la Comisaría de Los Helechos, acumula un historial de 13 denuncias previas, mayormente vinculadas a presuntas estafas y delitos contra la propiedad.

Frente a la usina de rumores que suele activarse en casos de esta envergadura, las autoridades salieron a desmentir categóricamente que el sospechoso tuviera vínculos actuales o pasados con las fuerzas de seguridad.

Se aclaró que el individuo nunca integró la Policía de Misiones ni gozó de estado policial; años atrás apenas se había presentado para rendir el examen de ingreso a la institución, pero su incorporación fue rechazada, sepultando cualquier especulación sobre una supuesta relación laboral con la fuerza.

En una muestra de transparencia institucional poco habitual, el juez de Instrucción de Oberá, Diego Lafata, titular del Juzgado N.° 1 y subrogante del Juzgado N.º 2, encabezó una conferencia de prensa para visibilizar el accionar del Estado.

 Acompañado por autoridades de la Unidad Regional II y jefes de distintas dependencias, el magistrado explicó que la iniciativa buscó llevar tranquilidad a la comunidad y mitigar la incertidumbre de los deudos. Por ello, antes de enfrentar los micrófonos, Lafata mantuvo un encuentro privado con los familiares de las víctimas.

Esta modalidad de comunicación directa refleja un cambio de paradigma en el Poder Judicial, propiciando espacios donde la ciudadanía puede conocer el trabajo de la Justicia sin que se vulneren los límites del secreto sumarial ni las garantías constitucionales del imputado.

Durante el contacto con la prensa, se blanquearon las estadísticas del intenso fin de semana: el magistrado confirmó la ejecución de 7 allanamientos simultáneos, la recepción de 11 testimoniales de peso y el secuestro de más de 25 elementos probatorios, sumados a 19 registros fílmicos extraídos de siete locaciones diferentes.

Asimismo, reveló la existencia de testigos dispuestos a aportar conversaciones mantenidas con el sospechoso y el secuestro de tarjetas de memoria que ya están siendo peritadas.

El soporte tecnológico ha sido el pilar de este avance relámpago. Federico Luis Biré, titular de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (SAIC), destacó la cooperación en tiempo real con las empresas proveedoras de telefonía móvil.

La SAIC se encuentra abocada al análisis de las celdas de las antenas para reconstruir los desplazamientos de los involucrados en la noche del crimen.

Paralelamente, mientras los peritos extraen datos de los dispositivos electrónicos incautados al detenido, las brigadas de rastrillaje continúan la intensa búsqueda de los teléfonos celulares de Schulz y Gritzmacher, aparatos que aún no fueron localizados y que podrían resguardar los últimos mensajes cruzados con su victimario, sellando definitivamente el destino procesal del principal sospechoso de uno de los crímenes más resonantes de la historia reciente de Los Helechos.

Pedro Ríos / Redacción RPD Noticias

 

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