La mayoría que no vota y el presupuesto que no la mira
La CELO votó con más socios, pero el 85% siguió en su casa y un tercio quedó sin voz. Hassan presentó un presupuesto 2027 de alivio fiscal que mira al comercio y deja afuera a los que no tienen nada.

Octubre se despidió de la capital del Monte con dos hechos que, leídos por separado, parecen de agenda chica.
Leídos juntos, dibujan el mapa de lo que viene en 2027. Uno pasó en las urnas de la cooperativa eléctrica. El otro, en el escritorio del intendente.
Empecemos por la CELO. El viernes 30 se realizaron las asambleas distritales que eligen a los delegados que, a su vez, definirán la nueva conformación del Consejo de Administración, con tres consejeros titulares que saldrán de la asamblea. Votaron 3.328 asociados.
El año pasado habían sido 2.872. Creció la participación, casi un 16%. Bien. Pero conviene no festejar antes de tiempo: sobre un padrón de 22.116 socios habilitados, fue a votar apenas el 15%. Ocho de cada diez dueños de la cooperativa se quedaron en su casa.
La lista Rosa, el oficialismo, ganó con claridad: 2.246 votos, cerca del 67,5%, y mayoría en los 20 distritos. La lista Gris sumó 1.043 votos, más del 31%. Un año atrás, el oficialismo había superado el 72%. La oposición creció.
Y acá aparece el dato que debería incomodar a cualquiera que se diga cooperativista: con el doble de votos, la Rosa se quedó con todo. Los 236 delegados titulares y los 236 suplentes. Un tercio de los votantes no tendrá ni una sola voz en la asamblea.
El Estatuto lo permite
Que sea legal no significa que sea sano. En cualquier organización que se pretenda democrática, un piso del 25% alcanza para garantizarle lugar a la minoría. La propia veeduría certificó una jornada transparente, y nadie discute eso.
Lo que se discute es el diseño. Una cooperativa que excluye a un tercio de sus votantes le habla con una sola boca a todos sus socios. La próxima reforma estatutaria tiene ahí una tarea que no admite más demora.
Ahora, la pregunta de fondo: ¿por qué el 85% no fue? No es una mayoría silenciosa. Habla, y mucho.
Habla en las redes cada vez que se corta la luz, cada vez que falta el agua, cada vez que el asociado siente que la cooperativa le queda lejos. Ahí todos se acuerdan de la CELO, y casi nunca para bien.
Se acuerdan bastante menos cuando hay obras que antes no se hacían, en medio de una economía que muchos todavía no se animan a llamar recesión.
Esa mayoría no es cómplice ni indiferente. Simplemente no se siente representada.
Ni por el oficialismo ni, sobre todo, por la oposición. Porque si el descontento es tan grande, alguien debería haber sido capaz de canalizarlo en una boleta.
Lo que se presentó como alternativa fue un armado de sectores que a nivel nacional caminan juntos: La Libertad Avanza, el PRO y una porción del radicalismo, con figuras de peso como el diputado nacional Diego Hartfield haciendo campaña por la Gris.
El resultado fue magro. No convocaron. El enojo existe, pero no encontró dónde votar.
Del otro lado, el oficialismo cooperativo jugó con la participación plena de sectores del gobierno municipal.
Y esa foto proyecta una sombra sobre el año que viene, porque en 2027 hay elecciones y Pablo Hassan no oculta su voluntad de ir por la reelección.
Ahí entra el segundo hecho. El intendente presentó el proyecto de Presupuesto 2027: más de 33.900 millones de pesos, con eje en la reducción de la presión tributaria y el alivio comercial. Se elimina la casilla bromatológica de control de mercaderías en tránsito, con un ahorro estimado de 150 millones para los comercios.
Los nuevos emprendimientos quedan exentos de la tasa de comercio el primer año y pagan la mitad el segundo. Habilitaciones exprés en 24 a 72 horas. Beneficios para el buen contribuyente que tenga la tasa inmobiliaria al día. La obra pública conserva casi 2.000 millones y el presupuesto participativo, 339 millones.
Todo eso puede dinamizar la economía local, y está bien que así sea. Pero el texto no dice cómo se financian las exenciones más allá de una genérica “reorganización administrativa”.
Y, sobre todo, no hay demasiados datos sobre la respuesta del municipio a la crisis social que va a crecer en los próximos meses.
El presupuesto es el primer borrador de una campaña. Y este borrador le habla con claridad al obereño que paga impuestos, al que tiene un comercio, al que puede estar al día.
¿Y los otros? ¿Qué pasa con el que no paga tasas porque no tiene casa propia, con el que no tiene comercio porque no tiene trabajo, con el que necesita una mano del Estado que hoy no ve?
Dos hechos, una misma postal.
Una cooperativa donde vota uno de cada siete y un tercio queda afuera. Un presupuesto que alivia al que tiene y calla frente al que no.
Una mayoría que reclama y una dirigencia, oficialista y opositora, que no termina de escucharla.
Marcelo Telez
Director RPD Noticias

