
Para algunos se murió un ídolo del rock. Para otros, un ídolo popular. Un músico. Un rebelde. Un antisistema. Un millonario.
Eligen lo que les conviene, pero se fue el Indio Solari y con él no se van ni sus letras, ni sus canciones, ni sus acciones.
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota aparecieron en el momento exacto. Cuando creíamos que el ’83 nos había traído una primavera democrática y de golpe ese aire fresco ya no se sentía.
Y fue, una vez más, el rock en la Argentina el que se hizo cargo de la resistencia.
Porque después vino el menemismo. Y la participación popular quedó reducida a la convertibilidad, al "dame dos", a un "todo por dos pesos".
La bronca había que canalizarla en algún lado. Tenías que sentirte representado por un par, por otro como vos. Y el que logró eso fue el Indio.
A su manera. Con su propia forma de hacer las cosas. Esa banda que lideró Carlos Alberto Solari demostró algo que parecía imposible: que se podía hacer un camino alternativo. Otros usaron el eslogan que "otro país era posible". Él lo llevó a la práctica.
Hicieron lo más difícil. Tener el reconocimiento del pueblo por el sentimiento propio del pueblo, no porque una empresa te haya puesto en el lugar para que termines siendo reconocido.
Esa comunión, esas misas, esa certeza de estar al lado de alguien que sentía lo mismo, que era tan argentino como vos, al que le pasaban las mismas cosas que a vos y que se veía reflejado en esas letras, así había aparecido otra forma de hacer política, que lamentablemente los políticos no vieron, porque cuando no se pueden expresar las cuestiones en una boleta y en una urna aparecen estas instancias.
Siempre rock en la Argentina fue rebelde, aunque después haya tenido alguna u otra disquera que lo bancara, pero no fue el caso precisamente de Patricio Rey y sus Redonditos de ricota, no fue la idea. No fue la idea del Indio usar el mismo sistema.
¿Que era millonario? Sí. ¿Y por qué no? Si se la ganó.
O tal vez los que defienden el libre mercado lo defienden solamente cuando es libre para ellos.
¿A quién le robó el Indio Solari? A nadie. Se la ganó todita. Y se la dimos los que fuimos, los que estuvimos, los que participamos en cada vez que se lo pudo ir a ver, cada vez que sonó en una radio. Entonces su plata está absolutamente bien ganada.
O mi plata no vale. Y mi plata hizo que, si él se quería comprar una mansión en Barrio Parque, que lo haga. Total, eso no inhabilita ni una sola de las cosas que sus canciones refleja.
Entonces es a partir de ahí se debe entender por que la falta de participación real en los ámbitos a los que estábamos acostumbrados, que eran las marchas, las movilizaciones, las unidades básicas, la lucha contra la dictadura en el retorno de la democracia después se fue quedando vacío.
Y ese lugar lo ocupó el Indio. Con su música, con sus letras, con su banda.
Ese lugar existe. Y hoy sigue vacante.
Hoy somos los que todavía lo lloramos un rato, los que lo vamos a recordar cada vez que pongamos uno de sus temas.
Y no nos importa si "se equivocó", como dicen algunos, cuando dijo públicamente cuáles eran sus inclinaciones políticas en los últimos años.
Porque hubo un tiempo, hace no tanto —23 años pasaron de aquel 2003—, en que el pueblo argentino volvió a creer que la política podía interpretar lo que nos estaba pasando. Y ahí el Indio también se definió.
Eso es lo que menos le van a perdonar.
Si antes no le perdonaban que fuera exitoso sin ser parte de la maquinaria, mucho menos le perdonan que después haya dicho de qué lado de la vereda estaba parado.
Porque del mismo lado de la mecha estuvo siempre. La cuestión fue cuando dijo desde qué vereda.
Por eso es absolutamente lógico que le teman. Que teman como el pueblo despide como se merece a quien se ganó su alma.
Lo que no se dan cuenta es que de esa forma el Indio va a seguir naciendo cada vez que pensemos que la Bestia Pop estará a mano para demostrarles que hay Vencedores que serán Vencidos.
Marcelo Telez
Director RPD Oberá


