River y un problema que ya no es solamente futbolístico
Otra eliminación de River que hace mucho ruido y ya parece habitual, como viene siendo en este último tiempo. Esta noche fue por Copa Sudamericana, pero también viene de muchas eliminaciones y caídas papelonescas.

Hace tiempo siento que River perdió algo fundamental: la confianza de sentirse superior en los partidos importantes.
Desde 2022 pasaron Gallardo, Demichelis, volvió Gallardo y ahora Coudet. Cambiaron técnicos, jugadores y mercados de pases, pero el problema se repite: cuando llega el momento de la verdad, River duda.
Platense, Mineiro, Palmeiras, Independiente Rivadavia, Racing, Belgrano, Aldosivi, Santa Fé, y así podemos seguir...
Distintos rivales, pero muchas veces el mismo final. Y acá también hay que señalar a la dirigencia. No por lo institucional, porque en ese aspecto River está fuerte y se hicieron cosas enormes. Hablo exclusivamente de la conducción del fútbol.
Se gastó muchísimo dinero, llegaron jugadores importantes, pero hace años que no se termina de construir un equipo que esté a la altura de lo que River invierte y de las expectativas que genera.
Y decisiones como lo ocurrido con los jugadores enviados a Cantilo tampoco ayudan. El propio Di Carlo reconoció que la forma en que se manejó esa situación fue un error. Después podemos discutir si esos jugadores tenían que seguir o no, pero la conducción del vestuario también es responsabilidad de quienes manejan el fútbol.
Y anoche volvió a pasar. River quedó eliminado en octavos de final de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fé, después de empatar 0-0 en Colombia y 1-1 en el Monumental, para terminar cayendo por penales en una definición interminable.
Otra vez River tuvo la oportunidad de avanzar y otra vez no pudo, ante un rival de muchísimo menos jerarquía y nivel, ni hablar en cuanto a lo económico. Y lo peor es que ahora, en lo que queda del año, River solamente tendrá la Liga local como objetivo.
Un club de la dimensión de River no puede acostumbrarse a esto
Porque River puede tener a Almada, Correa, Otamendi y un plantel lleno de nombres importantes. Pero si entra a la cancha pensando más en no equivocarse que en ganar, todo eso queda en segundo plano.
Y para mí ahí está el problema principal: River perdió confianza.
Contra Boca, (su rival de toda la vida) el Millonario demostró que puede competir aunque en estos últimos 5 años la efectividad es baja (desde el 2022 contra el xeneize ganó 4, empató 1 y perdió 5) estando Demichelis, Gallardo y Coudet en el banco. Pero contra los grandes brasileños viene chocando una y otra vez. Desde 2019 no consigue eliminar a un brasileño en una serie de Libertadores. Por eso no creo que sea solamente un problema de jugadores o de técnico. Es futbolístico, mental y también dirigencial.
Sin dudas que la dirigencia encabezada por el presidente Di Carlo (También Francescoli, Ponzio, Longoria, entre otros) son responsables del momento futbolístico de River porque es la que arma los planteles, decide los mercados, sostiene proyectos y toma las decisiones importantes. River institucionalmente está fuerte. Pero el fútbol no está a la altura de ese River. Y quizás hoy el mayor desafío no sea traer otro jugador o cambiar otro técnico.
Es volver a conseguir que River entre a los partidos importantes pensando:
“Somos River. Tenemos que ganar.”
Y no pensando en qué puede salir mal. Porque cuando un club con la historia y los recursos de River empieza a tener miedo en los partidos decisivos, el principal rival ya no está enfrente. Está adentro.
Ariel Kallus


