¡Rebelión misionerista!, por Matías Pintos
El reciente lanzamiento del Movimiento por lo que Viene, liderado de forma directa por el gobernador Hugo Passalacqua, marca un punto de inflexión histórico para la provincia de Misiones.

Lo que a simple vista podría interpretarse como una mera estrategia electoral es, en realidad, una reacción profunda y estructural orientada a rescatar y potenciar la esencia misma del misionerismo original.
Con la creación de un bloque legislativo propio en la Cámara de Representantes, se formaliza una nueva referencia en el oficialismo provincial que traza una línea tajante frente a Encuentro Misionero, la fuerza que durante años ha estado tutelada bajo la conducción vertical de Carlos Rovira.
Para comprender la magnitud de este movimiento, resulta indispensable recordar que la identidad de la provincia nació históricamente como una bandera de rebeldía federal.
Lejos de haberse extraviado, el gobernador Hugo Passalacqua toma esta posta histórica y la continúa con renovada fuerza, consolidando los valores de un contrato social implícito que une al colono y al tarefero en una cultura compartida basada en el trabajo, el monte y la soberanía de los pueblos libres.
Sin embargo, con el paso de las décadas, las estructuras partidarias tradicionales sufrieron un desgaste evidente debido a lógicas de poder centralizadas.
Ante los intentos de diluir el espacio del actual mandatario, esta nueva bancada legislativa establece una separación clara de caminos políticos para garantizar que el proyecto mantenga su vigor original.
Los integrantes de este espacio responden a una propuesta autónoma y fuertemente territorial, respaldada estratégicamente por la gran mayoría de los intendentes de la provincia. Impulsar el curso de la representatividad significa descentralizar las decisiones, escuchar a las economías regionales y devolverle el protagonismo a las bases.
Esta renovación no pretende borrar la historia previa, sino evitar que el futuro productivo de la provincia quede atrapado en viejas ataduras de poder.
De este modo, Misiones inicia un capítulo legislativo inédito donde la autenticidad y la gestión real de cara a la gente se consolidan como los ejes de la conducción actual.
La lanza federal de Andresito vuelve a estar en alto: la tierra roja no negocia su autonomía, resiste al ajuste de Milei, y el verdadero misionerismo se escribe desde las bases, con orgullo guaraní y de frente al pueblo.
Matías Pintos
Abogado, Periodista

