No sos de acá, pero desde acá escribo, por Marcelo Telez

En los últimos meses, vaya a saber por que cuestión del destino, esa frase la escuché repetirse mucho más de lo que suele ser casi una costumbre.

Marcelo Telez
1 feb 2026 · 18:02 · 3 min de lectura
No sos de acá, pero desde acá escribo, por Marcelo Telez

Seguramente nadie usó esa frase para "adoctrinarme" o "domarme" como suelen decir los libertarios por estos tiempos alocados que vivimos, ni tampoco con mala voluntad ni algo que se le parezca, creo.

Aunque, en cierta medida, determina un "valor" del aporte que uno "que no es de acá" puede hacer.

También alguna vez escuché una frase que me anticipaba lo que podría suceder "te reciben con los brazos abiertos... el problema es cuando te quedas a vivir", y acá vivo ya hace más de una década.

Por eso siempre aclaro que "fuí porteño" y que agradeciendo las oportunidades y respetando la y las historias, escribo desde acá.

Hay una forma cómoda de hacer periodismo: repetir declaraciones, correr detrás de la agenda oficial y fingir equilibrio aun cuando la realidad está desbalanceada.

Y hay otra, bastante más incómoda, que empieza por un lugar concreto y una pregunta simple: ¿qué le pasa realmente a la gente que vive acá?

Este texto nace desde ese segundo lugar.

Hacer periodismo desde el interior no es una desventaja; es una posición. Acá el poder no es abstracto, tiene nombre y apellido. Las decisiones no se anuncian por cadena nacional, se sienten en el Hospital, en la escuela, en la calle rota y en el sueldo que no alcanza.

Por eso mirar la realidad desde el territorio no achica el análisis: lo vuelve más honesto.

No creo en la neutralidad como valor absoluto. La información puede y debe ser rigurosa, pero la mirada siempre existe. Fingir que no la tenemos es una forma elegante de esconderla.

Prefiero decir desde dónde escribo, qué me importa y qué me preocupa, y que el lector decida si me acompaña o no.

El periodismo que me interesa no grita, pero tampoco susurra. No milita consignas, pero no se arrodilla frente al poder. No busca agradar, busca explicar. Y cuando hace falta, incomodar.

Porque una sociedad desinformada es un problema, pero una sociedad mal informada es un peligro.

Escribo desde acá, desde lo local, no para encerrarme en lo chico sino para entender lo grande. Porque muchas veces las decisiones que se toman lejos se pagan cerca. Y porque contar lo que pasa en este lugar, con nombres propios y contexto real, sigue siendo una forma de responsabilidad pública.

Este espacio no promete verdades absolutas. Promete algo más simple y más difícil: mirar la realidad sin maquillaje, decir lo que se ve y hacerse cargo de lo que se escribe.

Ese es el contrato con el lector. Y también el límite.

Gracias a quienes me dan clases de geografía, usos y costumbres y otras yerbas. Todo me sirve, y me dá más argumentos para escribir desde acá.

Marcelo Telez

Periodista

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