
Entre tantas cosas que dijo, soltó una frase que, paradójicamente, es la más honesta que pronunció en mucho tiempo: en una eventual reelección, su principal adversario sería la realidad.
Nunca estuvo tan acertado el economista.
Lo que no dijo, o quizás no advirtió, es que esa realidad ya le está ganando la pulseada.
Basta con repasar, sin necesidad de forzar el argumento, lo que viene ocurriendo con empresas de distintos rubros, distintas escalas y distintas historias a lo largo y ancho del país. El panorama no necesita adjetivos.
El listado que el gobierno no lee
En Misiones, el Grupo DASS, radicado en Eldorado y fabricante de zapatillas Nike en Argentina, despidió a más de 40 trabajadores a principios de año. La planta opera con personal reducido y tiene producción garantizada solo hasta junio.
Garbarino, la cadena de electrodomésticos con presencia en Posadas y en todo el país, fue declarada en quiebra por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, que ordenó su liquidación completa. La empresa no logró reunir las mayorías necesarias para aprobar un acuerdo de pago. El proceso venía arrastrándose desde un concurso preventivo iniciado en plena pandemia, en 2021.
La Anónima, cadena de supermercados dominante en el sur del país y perteneciente a la familia Brown Menéndez, ya no puede disimular los números. Su gerente general, Nicolás Brown, admitió que les cuesta ser rentables y fue directo al señalar que empresas como Walmart y Carrefour se fueron o se están yendo por los mismos motivos.
Quilmes, la cervecería mítica, despidió a 260 trabajadores de su planta de Zárate, una instalación inaugurada en 2020 con una inversión de más de 5.000 millones de pesos. Hoy opera con 80 empleados. El recorte superó el 40% del personal. La empresa apunta dos causas: caída del consumo y apertura indiscriminada de importaciones.
Alimentos Refrigerados S.A., la firma que producía los yogures y postres de Sancor, fue declarada en quiebra. Cerca de 400 trabajadores perdieron su empleo en las plantas de Lincoln y Monte Cristo. El cierre llegó tras un concurso preventivo fallido iniciado en 2024, con deudas acumuladas con proveedores, transportistas y los propios empleados, incluyendo atrasos salariales.
Granja Tres Arroyos, la empresa avícola entrerriana, atraviesa un conflicto laboral abierto: deudas en salarios, aguinaldos, horas extras y vacaciones. Los trabajadores ya tomaron medidas de fuerza.
Acindar, la productora de acero, acumula paradas temporales desde 2024: tres suspensiones ese año y al menos seis en 2025, la última en diciembre abarcando a casi la totalidad de su planta.
Aires del Sur, fabricante de aires acondicionados en Tierra del Fuego para la marca Feders, directamente quebró. Sus 140 operarios, afiliados a la Unión Obrera Metalúrgica, no cobran desde diciembre y tomaron la fábrica. Sin respuesta.
El frigorífico San Roque de Morón cerró definitivamente el viernes 27 de febrero. Ciento cuarenta trabajadores despedidos. La empresa lo justificó en la caída del consumo y la apertura de importaciones de carne.
Beer Market, distribuidora de bebidas y alimentos con 20 sucursales en el área metropolitana, cerró y despidió a más de 90 empleados a quienes busca pagarles compensaciones en lugar de indemnizaciones. En sus propias palabras institucionales, esos trabajadores eran "los protagonistas esenciales de nuestro éxito". Ese éxito terminó en despido masivo.
Y Fate, quizás el golpe más simbólico. La histórica fábrica de neumáticos con 80 años de trayectoria en el país despidió a 920 empleados. Hay conciliación obligatoria, pero aún no hay acuerdo entre el SUTNA y la empresa.
La realidad paralela del presidente
Mientras todo esto ocurre, Milei viaja a los Estados Unidos, fantasea con intervenir en conflictos geopolíticos y exhibe su fascinación cada vez que ve a Trump, y tiene sueños húmedos si alguna vez lo menciona. Vive en otro plano.
La lista de empresas que cierra no para en los nombres conocidos.
Hay cientos más que suman de a uno, de a cuatro, de a quince trabajadores, sin cobertura mediática, sin comunicado oficial, sin nadie que las cuente. Esa es la realidad contra la que, según sus propias palabras, tendrá que competir en las urnas.
Lo curioso es que, por una vez, dijo la verdad. Su rival es la realidad.
No la que él relata ni la que le cuentan en los despachos. La que viven todos los días millones de argentinas y argentinos, varios de los cuales creyeron que el cambio iba a ser diferente.
Una vez más, los defraudó.
Marcelo Telez
Director | RPD Noticias

