Entre una pelea que no convence y un gabinete que no se diferencia, por Fernando Oz

El renovado gobierno de Hugo Passalacqua, independiente y libre de ataduras, avanza con cierta dificultad en su principal estrategia de campaña: mostrarse lo más lejos posible de Carlos Rovira y de Javier Milei.

Marcelo Telez
16 ago 2026 · 19:14 · 6 min de lectura
Entre una pelea que no convence y un gabinete que no se diferencia, por Fernando Oz

Algunos focus groups, realizados desde el propio oficialismo provincial, están alertando que un importante porcentaje del electorado no cree que sea real la “pelea” o el “quiebre” entre el gobernador y el ex líder del inmolado Frente Renovador de la Concordia.

Ese mismo dato salta en los estudios de opinión que paga la oposición para saber qué dice la calle.

Porque, dicho sea de paso, en este bendito país, una de las cosas que tienen en común buena parte de la “dirigencia” política es que todos pagan para medir el ambiente.

Lo hacen porque sólo pisan la calle en campaña, en caso de que las encuestas los favorezcan.

La oposición está muy interesada en saber sobre los alcances reales del distanciamiento entre Rovira y Passalacqua. Los operadores de Hugo —“me llamaron, pero sé que lo mismo hicieron otros”— dijo con cierto asombro un diputado que nunca estuvo ni cerca del rovirismo. Sucedió durante un encuentro informal donde había un grupo de empresarios locales que, durante años, habló pestes del gobierno pese a los millonarios subsidios.

Es verdad que el oficialismo tendió puentes con el radicalismo, con el PJ de Christian Humada y hasta con el mismísimo Ramón Amarilla, el agente del caos. Con algunos mantiene un diálogo abierto y de manera privada; con otros no se logró avanzar más allá del primer encuentro.

Sucede que el Movimiento por lo que Viene tiene la imperiosa necesidad de mostrar nuevos rostros, voces disidentes a lo que fue el rovirismo y que fortalezcan la imagen del gobierno. Pero esas caras y expresiones que realmente marquen que lo que viene no será lo mismo no aparecen. Una realidad que se ve en cada fotografía que divulga cualquier usina del oficialismo.

Por el momento, lo único que pudo mostrar el Movimiento en un palco fue a intendentes con kilómetros de mandato y problemas en el Tribunal de Cuentas. Es verdad que se hicieron otras cosas: ATM, EMSA, algún que otro cambio en carteras y no mucho más. Corte de cajas.

Es que tampoco hay mucho más por mostrar. Acá hay una nueva idea: “los que me quieran seguir, que vengan”. Lo que siguió fue Rovira subiendo a un barco junto a un grupo de leales que siguen viéndolo como un líder inapelable. Los que se quedaron son los que ya estaban, ahora bajo el mando de Passalacqua.

Por eso, en los actos y en las ferias del gabinete de campaña se puede ver a inamovibles ministros y funcionarios con más de veinte años en el mismo bailongo.

Me podrán decir que son el mejor equipo y que los vienen votando desde 2003. Ok, tienen razón. La misma verdad asiste a quienes observan que el Movimiento lo único que sumó, por el momento, fue a la diputada Rita Flores: una libertaria arrepentida que se fue del estrambótico bloque Por la Vida y los Valores del matrimonio Ríos; milagros que únicamente se dan en el ámbito de la política.

Hasta el momento, lo que se ve —el mensaje que transmiten— es el de la sobre actuación de algunos funcionarios. Como lo fue el primer acto del diputado Juan José Szychowski como presidente del bloque passalacquista denominado “Por lo que Viene”.

El jueves último, durante la sesión en la Cámara de Representantes, Szychowski pidió la palabra para quejarse por los diputados que no van al recinto: “Es muy feo ver una silla vacía, sin que se venga a hablar y debatir. Tenemos que ser claros: nuestra obligación es venir a trabajar y dar la cara”. La única banca vacía ese día era la de Carlos Rovira.

Los otros días, mi colega Luis Huls recordó en X que el heredero de una de las yerbateras más importantes de la provincia pasó de apoyar al PRO a ser funcionario del gobierno de Alberto Fernández en el INYM y después encontró refugio en la Renovación Neo por decisión de Rovira. Creo haberlo dicho: Szychowski es un vivo que no recuerda ni lo que firmó la noche anterior. Un técnico sin preparación ni sentido del ridículo.

No fue hace mucho: un año y dos meses, para ser más exactos. Durante la transmisión en vivo de un programa oficialista llamado Cantón Verde, emitido por un canal de streaming desde la Casa del Militante y debidamente difundido por las pantallas públicas de mi querido canal Doce. Se lo notaba cómodo, distendido, con el micrófono en la mano y abrazado por el calor del entonces Frente Renovador Neo.

“Hay que anticiparse a los tiempos, a los ciclos; hay que tener esa visión estratégica. Hay cierta gente que tiene esta inteligencia y ve lo que se viene”, así se refereía Juan José Szychowski al ingeniero Carlos Rovira, a quien ya había nombrado en tres oportunidades en menos de dos minutos.

Y hasta unos meses atrás, el diputado Szychowski tenía asistencia perfecta en las “previas” del conductor y más adelante aplaudió con fervor las ocurrencias de los oradores del lanzamiento de Encuentro Misionero, que se realizó en la misma Casa del Militante, pero recién pintada para tapar cualquier resabio de la detonada Renovación.

Tropezones de un reacomodo imprevisto, con jugadores poco calificados en lugares clave y serios problemas de comunicación; posiblemente. Un entorno que, equivocadamente, le canta al Gobernador las buenas nuevas por la mañana; tal vez. Algún funcionario que, con cierta precocidad, piensa en el 2031, en un pospassalacquismo sin haber transitado el posrovirismo, eso también hay.

Passalacqua se enfrenta a varios problemas. En su horizonte inmediato, un escenario preelectoral minado de cuentas por resolver. Su reelección depende de eso. Además de la obligación de sostener a flote su gestión por el bien de todos los habitantes de la provincia. Es un político con trayectoria y experiencia; no puede darse el lujo de improvisar en medio de una tormenta. Él lo sabe.

Cuanto más nos alejamos de Rovira, más crece el Movimiento. Eso dicen sus coroneles. La realidad indica que no logran extirpar la duda, tanto que hasta algunos de sus mismos dirigentes de base se preguntan si la cosa es en serio. ¿Qué opina el arriba firmante?

Es cierto. La sociedad se disolvió, de mala manera, entre silencios y viejos rencores. Rovira tiene otra estrategia, con ideas “más cercanas a los tiempos nuevos”; lo que implica un alineamiento más estrecho a la Casa Rosada.

Rovira no se va a retirar a sus aposentos parisinos: estará el próximo jueves sentado en su banca y seguirá haciendo política, a su modo, rodeado por sus discípulos, esperando que la historia lo juzgue.

Fernando Oz

La Voz de Misiones

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