Dolor en Oberá, una tragedia que nos golpea de cerca y nos obliga a reflexionar

Son noticias que caen como un yunque en el pecho y nos dejan sin palabras. Hoy, la tristeza se instaló con fuerza en nuestra ciudad, pero sobre todo en el Comando Centro y en el Barrio Günter.

Marcelo Telez
15 jul 2026 · 12:29 · 3 min de lectura
Dolor en Oberá, una tragedia que nos golpea de cerca y nos obliga a reflexionar

Nos tocó despedir de la manera más dolorosa a una joven agente de la Policía de Misiones de apenas 25 años, quien tomó una decisión trágica mientras cumplía su guardia en la dependencia local.

La verdad... nadie se lo esperaba. Quienes la conocían de cerca coinciden en que era todo lo contrario a la tristeza: una mujer llena de luz, entusiasta, siempre predispuesta a dar una mano y con un amor enorme por los chicos.

De hecho, era la que siempre se ponía al hombro la organización de los eventos infantiles en el barrio.

Justo ayer había regresado de su receso —estuvo afuera una semana y tres días— y todos la estaban esperando para empezar a planificar lo que más le entusiasmaba: los festejos del Día del Niño en el Günter. Tenía un corazón gigante.

Un mate, quinotos en almíbar y una mañana que parecía normal

La reconstrucción de los minutos previos al hecho estremece por su cotidianeidad. El reloj marcaba pasadas las siete de la mañana y el ambiente en la guardia era el de cualquier cambio de turno matutino.

La mujer policía entró a trabajar bien, con una sonrisa, charlando de las cosas cotidianas con sus compañeros de siempre. Incluso habló con la encargada de guardia sobre la idea de traer unos quinotos para preparar dulce al almíbar. Esos planes simples, esa charla de vereda que uno tiene antes de empezar la jornada...

Mientras tanto, en la rutina de la dependencia, el encargado del turno revisaba el patrullero y le indicaba al chofer que fuera a cargar combustible para dejar el móvil listo.

Nada, absolutamente nada en su comportamiento hacía prever lo que estaba a punto de pasar. Su procesión iba por dentro, en el más absoluto y doloroso de los silencios.

Un quiebre de apenas segundos

Fue un instante. Ella se dirigió hacia los sanitarios. Y ahí, a las 7:20 de la mañana, el estruendo de una detonación quebró la paz de la comisaría de una manera irreversible.

La desesperación se apoderó de sus camaradas, que corrieron inmediatamente y la encontraron gravemente herida junto a su arma reglamentaria. A pesar de que reaccionaron al segundo, le brindaron los primeros auxilios y la trasladaron de urgencia al hospital, los médicos no pudieron ganarle a la muerte.

Acompañar en el silencio

El testimonio de sus compañeros de trabajo refleja un agradecimiento profundo hacia el acompañamiento de la institución y de la comunidad.

La pérdida de quien iluminaba el día con su sonrisa nos deja un vacío inmenso, pero también nos obliga a mirarnos más de cerca. Detrás de cada uniforme, de cada trabajador, hay una vida privada, problemas que a veces no se ven en la superficie por más que uno intente poner su mejor cara.

Desde RPD Oberá acompañamos con profundo respeto y un abrazo apretado a su familia, a sus amigos y a sus compañeros de la fuerza.

Ojalá el Günter y sus gurises la recuerden siempre así: con la amabilidad que regalaba en cada chocolatada y con el amor con el que cuidó a su comunidad.

Que descanse en paz.

Redacción RPD Oberá

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