Alejandro Olmos Gaona "La mayor recaudación del Estado va para pagar intereses de deuda"
Para ayudarnos a desarmar esta madeja de números y entender qué hay detrás del mentado "déficit cero", charlamos en #PrimeraMañana con Alejandro Olmos Gaona, historiador, especialista en deuda pública y autor del libro "Deuda o Soberanía. La ficción del desendeudamiento".

La calle no miente. Hoy las cifras oficiales nos quieren dibujar una realidad de números prolijos y baja de inflación, pero la verdad se siente cuando uno va al almacén.
Que en los últimos dos años el consumo de pan haya caído un 60% y el de leche un 50% no es un dato frío; es la dolorosa realidad de familias enteras que ya no pueden poner lo básico sobre la mesa.
La gente está usando la tarjeta de crédito para comprar comida, algo que antes era impensado. Mientras tanto, hay una mora de 26.000 millones de dólares en el sistema bancario, no por sacar créditos para progresar, sino por el simple hecho de no poder pagar los plásticos.
El gobierno repite constantemente que nos está desendeudando, pero las planillas oficiales del propio Ministerio de Economía dicen otra cosa.
Olmos Gaona nos dio los números finitos: “En noviembre teníamos 440.000 millones de dólares de deuda total... En abril trepó a 496.000 millones”.
La verdad es que se contrae deuda nueva para pagar la vieja, en un cuento de la buena pipa que no se termina más. ¿Y cómo nos afecta esto a los trabajadores, a los docentes, a los jubilados? Es un cepo al futuro del país. La mayor parte de lo que el Estado recauda no va a parar a las escuelas ni a los hospitales, sino a los bolsillos de los acreedores.
Alejandro Olmos Gaona compartió un ejemplo del presupuesto 2026 que es verdaderamente escandaloso: Mientras para Salud se destinaron 960.000 millones de pesos... Y para Educación unos 860.000 millones... El presupuesto reservó 14 billones de pesos para el pago de intereses de la deuda. Solo de acá a fin de año hay que pagar 11.000 millones de dólares, y el año que viene el Fondo Monetario nos exige otros 32.000 millones.
Con esos recursos, la Argentina podría transformarse por completo, pero elegimos seguir alimentando el mismo engranaje financiero.
Un fracaso estructural que nació en la dictadura
Es común escuchar discursos que le echan la culpa de todos los males a los últimos setenta u ochenta años, pero Olmos Gaona le pone fecha exacta al inicio de esta decadencia: la dictadura militar de 1976.
El historiador planteó que “El fracaso argentino empezó realmente con la dictadura militar, porque en 1975, por ejemplo, el índice de pobreza era del 5%”. Fue en ese período oscuro cuando José Alfredo Martínez de Hoz nos metió en el circuito financiero global, reingresó al FMI y, para colmo, estatizó la deuda de los grandes grupos privados en 1982. Esas deudas de los privados que asumimos todos los argentinos equivalen hoy a más de 160.000 millones de dólares. Un fraude monumental que fue investigado en los años ochenta y que la política prefirió cajonear".
“Los mismos privados que se quejan de la presión del Estado han sido la sanguijuela del Estado”, sentenció Olmos Gaona.
¿Cómo se sale de esta trampa?
La historia demuestra que suspender los pagos para auditar la deuda no provoca ninguna catástrofe. Ya pasó tras el colapso del 2001, cuando el país creció a tasas chinas y con superávits gemelos mientras la deuda estaba congelada.
El camino, según el especialista, requiere dos decisiones de pura soberanía:
- Recuperar la soberanía jurídica: Dejar de firmar contratos donde la Argentina se somete a los tribunales de Nueva York y renuncia a su inmunidad soberana.
- Hacer una auditoría seria: Seguir el ejemplo de Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa, que auditó su deuda comercial y logró reducirla en un 70% porque demostró el fraude de los acreedores.
Lamentablemente, hoy nos encontramos con una dirigencia política dócil y gobernadores que, asfixiados económicamente, se someten a las presiones de la Casa Rosada para votar leyes a cambio de que les gotee un poco de coparticipación.
Desde #RPDOberá ya nos pusimos en campaña para coordinar con las facultades locales de la Universidad Nacional de Misiones y traer a Alejandro a nuestra ciudad para presentar su libro.
Es fundamental que estos temas se debatan en las aulas, donde muchas veces se ignora cómo se gestó la soga que hoy nos aprieta el cuello. No estamos peleando contra gigantes invisibles; estamos desnudando una estructura de complicidades que hay que empezar a deconstruir si queremos volver a ser una nación digna.
Les invitamos a continuación a ver y compartir la entrevista completa.
Redacción RPD Oberá


