Una capacitación imprescindible, el periodismo ante el desafío de cuidar la vida
El viernes 26 de junio, la Casa de la Cultura del Bicentenario abrió sus puertas para un encuentro de esos que son necesarios, urgentes, pero que lamentablemente no siempre llenan salas.

Vinieron desde Posadas dos especialistas en el tema: la licenciada Natalia Falcone, coordinadora de la Comisión para el Abordaje Integral del Suicidio (CAIS) —un espacio que ya lleva dos años remándola en la provincia—, y la periodista Rosana Ibarrola.
¿La idea? Sentarse a conversar con los trabajadores de prensa locales sobre cómo tratar un tema tan delicado y doloroso como el suicidio.
La propuesta fue organizada por el Círculo de Periodistas Ignacio Ezcurra y apoyada por la Zona Centro Uruguay de Salud.
Desarmar mitos para no vender con el dolor
Durante la charla, que duró poco más de una hora, las capacitadoras pusieron las cartas sobre la mesa.
El tema es que la prensa tiene un poder enorme: puede ser una aliada gigante para prevenir o transformarse en un factor de riesgo que haga daño. No se trata de "vender más diarios" o "sumar clics" con la desgracia ajena, sino de entender que detrás de cada tragedia hay personas de carne y hueso.
Las expertas tiraron un dato que a cualquiera le vuela la cabeza: se calcula que cada vez que una persona toma esa drástica decisión, el impacto emocional directo golpea a unas 150 personas a su alrededor.
Estamos hablando de padres, hijos, amigos... los llamados "supervivientes", que se quedan con un vacío inmenso.

Ahí es donde Falcone hizo hincapié en el lema que llevan como bandera: “El silencio no protege, los vínculos sí”.
La licenciada explicó que el suicidio tiene que ver con el dolor profundo y que "atravesar el sufrimiento acompañado hace la diferencia".
Desmitificó ese viejo miedo de que hablar del tema "le implanta la idea" a alguien en la cabeza. Al contrario, hay que hablar, porque la mayoría de las veces la persona da señales; el tema es que tenemos que aprender a escucharlas.
La empatía en tiempos de Redes Sociales
La charla también puso la lupa sobre el barro de las redes sociales, donde muchas veces se cometen los peores errores por las ganas de replicar un video, una foto o dejar un comentario sin pensar.
Natalia Falcone apeló a la responsabilidad de la comunidad y a la empatía: "Tenemos que ser conscientes de que eso que escribimos tiene un efecto sobre alguien que la está pasando mal".
Los medios tradicionales tienen un rol ético clave acá: sacar a las familias del estigma y de la culpa.
La especialista fue muy humana al tocar ese punto que atormenta a los que se quedan, ese eterno “¿qué pude haber hecho?”. Con mucha claridad, explicó que la responsabilidad es pura y exclusiva de quien toma la decisión y que nunca se sabrá la respuesta. Por eso, el entorno necesita abrazos de la comunidad, no miradas de reojo.
Una red que nos necesita adentro, no afuera
Lo más valioso de la jornada fue conocer el entramado que se está tejiendo en Misiones.
La Comisión viene haciendo un laburo magnífico metiéndose en las escuelas, articulando con la policía, con los centros comunitarios y con el sistema de salud. Es una red de contención real, donde todos aportan un granito de arena.
Eso sí, Falcone dejó una reflexión que invita a la cordura y alivia un poco el peso: el suicidio se puede prevenir, pero no siempre se puede evitar.
"Uno tiene que estar dispuesto a dar el 100% de su propio 50%. El otro 50% lo tiene que hacer la persona que está sufriendo, haciendo su parte para dejarse ayudar. Y a veces, eso no pasa", concluyó de forma realista.

El gran desafío que quedó flotando en el aire es cómo hacen los comunicadores locales para formar parte de esa red de prevención.
La oportunidad de aprender estuvo ahí, servida en la mesa. Ojalá que la próxima vez sean más los que dejen el celular un rato de lado para aprender a informar con la responsabilidad que la comunidad se merece.
Pedro Ríos


