Trump y Milei, un amor por conveniencia

Sería un error subestimar la importancia del respaldo que Donald Trump le dio ayer a la Argentina, pero no a cualquier Argentina: sólo a la de Javier Milei.

Marcelo Telez
24 sep 2025 · 07:44 · 8 min de lectura
Trump y Milei, un amor por conveniencia

El mismo se midió en elogios, gestos, un posteo, un impreso de las desmesuras del mismo que le regaló para colgar como un cuadrito y, sobre todo, los miles de millones de dólares con los que el Tesoro y su proxy el Banco Mundial tratarán con urgencia de rescatar un proyecto político, afín a su sensibilidad de extrema derecha, que hasta hace cinco días parecía prematuramente condenado.

Más allá de lo que le inspire en su fuero íntimo la figura del argentino, es necesario entender por qué le interesa al jefe de la Casa Blanca un país que, en su oximorónica crisis permanente, parece haber dejado de importarle al resto del mundo.

"Muy respetado presidente de Argentina", le dijo y posteó. "Líder verdaderamente fantástico y poderoso (que ha) avanzado en todos los niveles a una velocidad récord", siguió. Le adjudicó una "estabilidad de la economía" que, en verdad, no es tal por haber requerido dos rescates externos en cinco meses y, mostrando al fin las cartas, lo llamó "fuerte aliado".

El mercado volvió a festejar y desde ahora esperará hechos. Por su parte, Toto Caputo se estremeció y demostró que tiene corazón.

Conciente de la imposibilidad de que alguien lo ame fuera de su base ultra, Trump se conforma –a lo Maquiavelo– con meter miedo para reformatear un sistema internacional, político y económico, que ya no depende como quisiera de los designios de la hiperpotencia.

El enemigo es China y el TEG tiene un capítulo regional. Es en ese juego que la Argentina importa.

Un trebejo en el tablero

Hablar con diplomáticos de países extranjeros y con directivos de empresas multinacionales con intereses en el país –tanto radicados aquí como en sus sedes locales– da una idea de la irrelevancia en la que ha caído la Argentina desde mucho antes de Milei.

Por algo la lista de compañías extranjeras que se han retirado es tan extensa. El país puede atraer por su mercado de porte medio, pero animado por una clase media que aún resiste y por la disponibilidad de recursos humanos que, también pese a todo, sigue siendo ponderable.

Sin embargo, cansa con sus crisis, sus devaluaciones, sus ajustes y retracciones del consumo, una inestabilidad que impide proyectar, y sus cepos y sus limitaciones al giro de divisas. Aun así, a Trump le interesa.

Como se dijo, la obsesión es China en general y el crecimiento de su influencia monetaria en particular, anclada en el grupo BRICS, que en la región tiene a Brasil como representante crucial.

Merced al yuan digital, el club de potencias emergentes avanza a paso acelerado al reemplazo del dólar como moneda de intercambio, algo que permitió la supervivencia del sancionado Vladímir Putin tras la invasión a Ucrania.

Como ocurrió en su momento con la libra esterlina, cuando una divisa hegemónica es reemplazada, el orden mundial cambia. Para evitarle un game over a Estados Unidos, Trump impone su arbitraria mezcla de mercado y proteccionismo.

Palos y zanahorias

Le guste a Trump o no, Brasil sí importa por peso propio y resulta gravoso sostener sanciones como las que le ha impuesto: un aumento de los aranceles del 10 al 50%, y la revocación de la visa y bloqueo de activos a Alexandre de Moraes –el juez supremo que viene de condenar por golpismo a Jair Bolsonaro–, a su esposa y a un instituto legal que, se supone, administra las propiedades de la pareja.

La excusa fue ese proceso, pero lo profundo radica en el rol del gigante sudamericano como puerta de los BRICS –de China– en la región.

Así, a pesar de lo explosivo de su discurso de ayer ante la Asamblea General de la ONU, el norteamericano tendió una rama de olivo, dijo haberse abrazado con Luiz Inácio Lula da Silva, haber tenido una impresión positiva y haber pactado con él una reunión a realizarse la semana que viene.

Sin embargo, el izquierdista es un líder celoso del orgullo nacional, por lo que su propio discurso no ahorró marcas de tiza en el suelo: no a los aranceles, reivindicación de la condena al golpista, rechazo a los aprietes y respaldo a Palestina en medio del genocidio que la banda de Benjamín Netanyahu perpetra en Gaza.

Mientras lidia con Brasil, sobrelleva la relación con otra orgullosa, encima paciente, la mexicana Claudia Sheinbaum, y con gobiernos de izquierda en Chile, Colombia y Uruguay.

La adhesión canina de Milei es para Trump un tesoro regional, caso testigo de un modo de gobernar que lo emula y que necesita que sea exitoso.

No por nada incluso lanzó la campaña por la reelección del argentino, algo sorprendentemente prematuro, incierto en la actualidad y, encima, que se dirimiría cuando él, sin posibilidad constitucional de permanecer otro mandato, comience a ser un pato rengo.

Un detalle llamó la atención durante el diálogo que el republicano mantuvo con los periodistas ante un silente Milei: Trump pareció confundir las próximas elecciones legislativas con presidenciales.

¿Le avisamos? Si se diera cuenta, ¿correría el argentino el riesgo de quedarse sin el oxígeno financiero que su homólogo rechazó llamar "rescate", pero que así lo denominan biblias del liberalismo como el Financial Times? Intriga.

La izquierda demócrata está que trina. Uno de sus íconos, la senadora Elizabeth Warren, le reprochó a Trump hacer "que los contribuyentes estadounidenses rescaten a su amigo Milei" y lo conminó a "dejar de regalar nuestro dinero a sus amigos corruptos". Rencores del Libragate.

Un baño de humildad

El rescate recuerda al que Bill Clinton realizó con el México del "efecto tequila" en 1995. Esa crisis provocó una disrupción severa en el mundo emergente, al punto que fue la primera perforación de la convertibilidad de Carlos Menem y Domingo Cavallo. No hay, en ese sentido, paralelo posible.

El descuelgue nacional del mundo hace que cualquier crisis doméstica no conlleve ningún peligro de contagio. La importancia de la Argentina es, entonces, la descripta y sólo apreciable por Trump.

Clinton le mandó en aquella ocasión 20.000 millones de dólares a Ernesto Zedillo, parte de un paquete de 50.000 millones del que formó parte el FMI.

Las condiciones fueron una megadevaluación, un ajuste enorme y la garantía de los ingresos de la petrolera estatal mexicana, Pemex, para los fondos aportados por el Tesoro. ¿Cuánto de la caída del PRI sellada al final de ese mandato fue por causa de la crisis y cuánto del rescate?

Mientras se espera la letra chica de la "ayuda a la Argentina" e, incluso, si alguna vez se la conoce, abundan las preguntas sobre lo que podría pasar con los ingresos de YPF, empresa bendecida por Vaca Muerta, pero tomada por el cuello por la Justicia de Nueva York en el juicio entablado por el fondo buitre Burford por la estatización de 2012.

¿Qué pretende usted de mí?

Toto Caputo dijo que las negociaciones no suponen ningún condicionamiento, pero ni bien terminó de decirlo comenzaron a brotar indicios de eso.

Como te anticipé, la Casa Blanca quiere que el Gobierno cancele el swap de monedas con China, extendido por la actual administración y que acumula una obligación de pago por 5000 millones de dólares el año próximo.

Eso tiende a limitar a lo estrictamente comercial la relación con Pekín, sin represas, centrales nucleares ni el 5G de la sociedad Clarín-Huawei. Apunta, como se dijo más arriba, a darle pelea por el predominio monetario global también en el campo de batalla argentino.

Cuando Trump se dé cuenta de que Milei tiene todavía dos años por delante, tal vez piense que puede ser una buena idea reflotar los viejos planes dolarizadores del anarcocapitalista, un modo de fijar a perpetuidad a la tercera economía latinoamericana al área del dólar. ¿Será por eso que el Presidente reflotó el tema el fin de semana?

Otro hecho importante fue el anuncio del Banco Mundial (BM) de que "está acelerando el apoyo a Argentina, combinando el financiamiento del sector público con la inversión y la movilización del sector privado, para desplegar hasta 4000 millones de dólares en los próximos meses".

Rehén de una disputa ajena

El paquete, un evidente complemento del financiamiento del Tesoro estadounidense, "se centrará en (...) desbloquear la minería y los minerales críticos; impulsar el turismo como fuente de empleo y desarrollo local; ampliar el acceso a la energía; y fortalecer las cadenas de suministro y la financiación de las pymes".

El BM financiará inversiones en todo lo que le puede interesar a Estados Unidos de la Argentina, como se dijo, en especial la minería, las tierras raras y la energía. Veamos.

La minería a gran escala es una vieja promesa y el litio, un recurso que Argentina tiene en cantidad, al punto que en en 2023 le hizo brillar los ojitos de codicia a la entonces jefa del Comando Sur, generala Laura Richardson.

Las tierras raras, elementos químicos que deben ser refinados a partir de minerales, no son tan raras. Fundamentales para la industria tecnológica y militar, China las tiene en abundancia y Brasil cuenta con los mayores depósitos de Sudamérica. Puesto a competir con Pekín en todo el mundo, Washington les pone la mano encima aquí.

Los recursos energéticos son críticos, en especial para la expansiva China, y el plan nuclear argentino interesa a algunas empresas tecnológicas para viabilizar proyectos de inteligencia artificial y minería cripto –¡uf, otra vez!– muy intensivos en ese consumo.

Mientras Milei festeja, la sociedad argentina queda atada, sin voz ni voto, a una de las partes de una disputa ajena.

Marcelo Falak

desPertar / Letra P

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