Quiebra, abandono y éxodo: el cierre de Linor deja a 130 familias en la calle en Azara

La Justicia decretó la quiebra del aserradero y embargó a sus dueños. Mientras el sindicato asiste con alimentos a los obreros estafados, decenas deben migrar para sobrevivir. La caída de la empresa expone la brutal crisis forestoindustrial.

Marcelo Telez
12 oct 2026 · 12:35 · 5 min de lectura
Quiebra, abandono y éxodo: el cierre de Linor deja a 130 familias en la calle en Azara

Lo que durante décadas funcionó como el corazón productivo y el principal motor económico en la pequeña localidad del sur misionero, hoy se ha convertido en el epicentro de un drama social sin precedentes.

El cierre definitivo y la posterior declaración de quiebra del aserradero Linor SRL dejó a 130 familias literalmente en la calle y sin sustento.

De este total, 97 empleados se encontraban registrados formalmente, mientras que más de 30 operaban en la más absoluta informalidad.

Atrás quedaron meses de sueldos impagos, promesas vacías y un daño irreparable al tejido social de Azara, un municipio donde la pérdida de más de un centenar de puestos de trabajo representa un golpe letal para su economía interna.

Hoy, el panorama se divide drásticamente entre decenas de obreros que subsisten gracias a un comedor comunitario sostenido a pulmón y aquellos que, empujados por la desesperación, debieron emigrar a países vecinos o provincias a más de mil kilómetros de su hogar.

La confirmación del colapso llegó desde los estrados judiciales y sacudió a toda la región. Según los reportes que trascendieron en los últimos días, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial Nº 8 de Posadas, a cargo de la Dra. Adriana Fiori, dictó la quiebra indirecta de la firma ante el flagrante e insalvable incumplimiento de su acuerdo preventivo.

La resolución judicial fue contundente: ordenó la incautación inmediata de las instalaciones, maquinarias y rodados, así como el congelamiento de todas las cuentas bancarias.

Además, se dictó la inhibición general de bienes con la expresa prohibición de salida del país para los socios gerentes de la empresa, apuntando directamente a Juan Carlos Lorenzo, el principal responsable de la administración.

La caída del aserradero, sin embargo, no fue producto de un colapso repentino de ventas por la crisis, sino de un presunto fraude.

Según Agustín Báez, Secretario General del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas (SOIMP), Linor "operaba a pleno, vendía y tenía una cartera de clientes muy importante a nivel nacional".

A pesar de ello, desde el año 2023, la firma ejecutó un vaciamiento sistemático: falta de pago de salarios, cortes en las prestaciones de la obra social y nula cobertura de ART, a pesar de que los descuentos figuraban religiosamente en los recibos de sueldo de los trabajadores.

"Es un paso positivo el accionar de la jueza, pero hasta que el obrero no cobre su indemnización, no podemos estar tranquilos. Nos enteramos que la empresa sacó la vigilancia y empezaron a robarse los motores", advirtió Báez.

El dirigente confirmó que el gremio está sosteniendo a las familias afectadas con permanente asistencia legal y alimentaria, montando un comedor ante la situación de extrema vulnerabilidad.

El doloroso rostro humano de esta tragedia lo ilustra de cuerpo entero Daniel Giménez, un empleado con 27 años de trayectoria en la planta.

En un desgarrador testimonio radial, el trabajador relató su calvario personal: "De un día para el otro nos dijeron que no teníamos más trabajo. Nos deben sueldos, aguinaldo y vacaciones. Yo tuve que migrar a 1.600 kilómetros, a la provincia de Buenos Aires, para poder trabajar en el campo".

Giménez logró reubicarse gracias al talento futbolístico de su hijo de 15 años, pero sufre a la distancia por sus compañeros.

"Muchos sobrevivieron haciendo la cosecha de yerba mate, pero eso terminó en septiembre. Ahora están cobrando un fondo de desempleo de 360.000 pesos. ¿Qué hace una familia con eso hoy en día? Nada", relató con indignación.

"Hubo compañeros que se quisieron suicidar, otros cayeron en una depresión profunda por no saber si podrían comprar mercadería. El empresario le echa la culpa a los impuestos del gobierno, pero venía robándonos los aportes hace más de dos años dejándonos sin salud".

Más allá del fraude patronal denunciado por los propios damnificados, el colapso de Linor SRL expone la brutal crisis estructural que golpea a la forestoindustria, advertida hace meses por cámaras como APICOFOM, Amayadap y FAIMA.

El sector atraviesa una tormenta perfecta: la paralización de la obra pública y el fuerte desplome de la construcción a nivel país derrumbaron por completo la demanda interna de madera, tableros y pallets.

A la par de este estancamiento, la inviabilidad exportadora asfixia financieramente a las PyMEs madereras.

Hoy resulta mucho más caro pagar un flete en camión desde la provincia de Misiones hasta el puerto de Buenos Aires, que abonar el flete marítimo desde allí hasta mercados internacionales como China o Estados Unidos.

A esta asfixia logística se le suma el atraso cambiario y graves asimetrías impositivas. Los industriales misioneros advierten constantemente que la altísima presión fiscal local, a través de Ingresos Brutos y la Tasa Forestal, resta competitividad de manera letal frente a provincias limítrofes como Corrientes, donde la carga impositiva es notablemente menor para el sector.

El resultado de este cóctel económico es devastador: el empleo registrado en la industria maderera sufrió una alarmante caída interanual del 8,57% a nivel nacional, destruyendo de un plumazo mano de obra calificada en oficios técnicos que será prácticamente imposible de recuperar.

"Este modelo económico y político fracasó rotundamente. Las reformas laborales solo trajeron más precariedad, facilitaron los juicios y sumergieron a la gente en el desempleo", sentenció Agustín Báez, dejando un llamado de atención urgente sobre el abandono del Estado que hoy, a la luz de los hechos, deja a pueblos enteros al borde del abismo.

Redacción RPD Noticias

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