Flamengo 2, Lanús 3. Apuntes de una consagración, por Claudio Aisemberg

Lanús se recibió de equipo copero, título honorífico que pesa, y cómo, en el aura histórica. Del barrio a la cima sudamericana.

Marcelo Telez
27 feb 2026 · 10:33 · 2 min de lectura
Flamengo 2, Lanús 3. Apuntes de una consagración, por Claudio Aisemberg

Logró lo que parecía imposible: bajar al campeón de la Libertadores en tiempos de dominio continental abrumador del fútbol brasileño. Proeza deportiva en el Maracaná.

Si lo que hizo Lanús lo hubieran hecho River o Boca se hablaría de una epopeya única, colosal, privativa de los grandes, sólo de los grandes, que ocuparía todas las marquesinas con una repercusión imparable.

Las figuras del campeón, luego de poner de rodillas a Flamengo, serían presentadas como reencarnaciones de monstruos del fútbol de distintas décadas.

Desaforados panelistas televisivos con micrófono abierto le exigirían a Scaloni, a los gritos, que convoque a algunos de esos jugadores para el Mundial.

Hablarían de "equipo de época", listo para hacerles frente a los poderosos de Europa. En cambio, nadie exagerará con Lanús. No tiene la vitrina de River y Boca. Es terrenal. El pedestal está destinado a otros.

Club bien gestionado = éxitos. A la corta o a la larga.

Plantel muy "modesto" en comparación con su rival, el Flamengo de las estrellas fulgurantes, equivalente a un tanque de Hollywood en términos cinematográficos. Lugar común: en la cancha son once contra once. Pocas veces tan cierto.

El Cali Izquierdoz ha sido uno de los mejores centrales de Boca en los últimos años. Fue injusta su salida, a puro desprecio. Tras un paso por España, volvió a Lanús para lo que se presumía un retiro plácido. Pero ahora, a los 37, está nuevamente en la gran vidriera internacional. Capitán inoxidable.

Es fútbol. Cualquier cosa puede pasar. A veces se olvida esta obviedad. Lanús nos la hizo recordar

Claudio Aisemberg

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