El procesamiento de Spagnuolo, la ANDIS como botín de guerra

El juez federal Sebastián Casanello no se anduvo con vueltas. Procesó a Diego Spagnuolo como supuesto jefe de una asociación ilícita, negociaciones incompatibles con la función pública, defraudación agravada y cohecho pasivo.

Marcelo Telez
9 feb 2026 · 19:30 · 8 min de lectura
El procesamiento de Spagnuolo, la ANDIS como botín de guerra

Y no lo hizo solo. Lo acompañaron 18 personas más, a saber: Daniel Garbellini, su segundo en ANDIS; Miguel Ángel Calvete y Pablo Atchabahian, operadores vinculados al negocio de las droguerías; y toda una estructura montada para convertir un organismo estatal en fuente de enriquecimiento personal.

El fallo de Casanello, de más de 300 páginas, no deja lugar a interpretaciones benignas.

"En esta investigación se ha podido reconstruir la actividad delictiva desplegada por una organización criminal compuesta tanto por funcionarios estatales de la órbita de la ANDIS como por actores particulares, que tenía por objeto generar recíprocamente millonarias ganancias a partir de la adjudicación indebida de contrataciones públicas", dice el texto judicial.

Traduciendo, la Agencia Nacional de Discapacidad, ese organismo que debería garantizar medicamentos y tratamientos a las personas con discapacidad, fue convertida en una máquina de hacer negocios sucios.

Cuatro droguerías se "turnaban" para ofertar en licitaciones arregladas de antemano, cobraban sobreprecios escandalosos, y el dinero circulaba entre funcionarios y empresarios con la naturalidad de quien maneja un kiosco de barrio.

¿Quiénes eran los destinatarios reales de esta política? Personas con discapacidad o en extrema vulnerabilidad, madres con siete hijos, adultos mayores pobres y beneficiarios de pensiones no contributivas. Gente sin opciones, sin voz, sin poder de reclamo.

Pero claro, para el relato libertario eso no importa. Lo importante es el déficit cero.

Los audios que nadie quiere recordar

La causa arrancó en agosto pasado cuando se filtraron audios explosivos. En esas grabaciones, una voz atribuida a Spagnuolo decía cosas incómodas. Muy incómodas.

"Lule (Menem) me lo puso a Garbellini para chorear", confesaba. Y después, lo más grave: mencionaba un esquema de retornos del 8% en la compra de medicamentos de alto costo y afirmaba que el propio presidente Javier Milei estaba al tanto de las irregularidades. "Fui y le dije: 'Javier, estoy denunciando todo el choreo y abajo tengo gente que va a pedir guita'", se lee en la transcripción.

Las defensas intentaron que se anulara todo porque los audios eran ilegales, porque estaban manipulados, porque sí.

Pero el juez Casanello y el fiscal Franco Picardi no necesitaron los audios para procesar. Tenían expedientes, testimonios, registros de visitas, pagos rastreados, declaraciones cruzadas. Toda una ingeniería delictiva documentada.

Spagnuolo, que hasta hace poco era presentado como el amigo y exabogado del Presidente, ahora tiene un embargo de más de 202 millones de pesos sobre sus bienes. Sin prisión preventiva, claro.

Porque acá la Justicia funciona así: procesamiento sin rejas, libertad para seguir la vida como si nada.

Reidel, 825 millones en 18 días

Mientras la ANDIS explotaba, en Nucleoeléctrica Argentina se cocinaba otra historia igual de nauseabunda.

Demian Reidel, físico del Balseiro, amigo personal de Milei, hombre clave en el entorno presidencial, renunció este lunes después de semanas de acusaciones por sobreprecios y manejos turbios.

Pero lo que terminó de volarlo fue un dato brutal: en apenas 18 días, el funcionario logró saldar deudas personales por $825 millones, una cifra equivalente a más de 80 sueldos netos de su cargo.

Leamos de nuevo: 825 millones de pesos en 18 días.

Según el último informe del BCRA publicado esta viernes en su web, en las últimas semanas Reidel saldó de un plumazo su deuda contraída con el Banco Macro, por un monto de 825 millones de pesos.

Hasta mediados de enero, Reidel estaba calificado como una persona en situación de "alto riesgo de insolvencia" ante el sistema financiero. Pero de golpe, magia. Plata, mucha plata.

Reidel salió a dar explicaciones en X con un hilo prolijo y documentado. Que compró un emprendimiento inmobiliario en 2018, que vendió por etapas, que tomó un crédito puente, que después vendió la última parte por 770 mil dólares y pagó todo. Todo transparente, todo declarado, todo con escribano.

Puede ser. O no.

Porque mientras Reidel justificaba sus movimientos financieros, en Nucleoeléctrica se acumulaban denuncias por contratos inflados.

ATE presentó una nueva denuncia contra Nucleoeléctrica Argentina por la compra de un software administrativo cuyo costo rondaría los u$s7 millones. Según el sindicato, el valor pagado estaría muy por encima del precio de mercado y podría configurar un caso de sobreprecio. Un software que pasó de 600 mil dólares a 7 millones. Un detalle.

Bajo la gestión de Reidel, NA-SA erogó adjudicaciones por un total aproximado de 20.417 millones de pesos. Y según fuentes internas, "Se rumorea que los pagos a proveedores solo se ejercen luego del adelanto de una comisión del 5% del contrato". Si eso es cierto, estamos hablando de mil millones de pesos en coimas. Mil millones.

Reidel presentó su renuncia este mediodía. Juan Martín Campos lo reemplazará. El directorio se renovó casi completo. Solo quedó Diego Chaher, hombre del entorno de Santiago Caputo, el asesor presidencial que maneja las privatizaciones.

Todo muy prolijo. Todo muy cordial.

El discurso vs. los hechos

Javier Milei llegó al poder con un relato simple y efectivo: la casta política es corrupta, él venía a limpiar todo, a terminar con los privilegios, a gobernar con transparencia y mano dura contra el robo.

"Las ratas inmundas de la casta política", las llamaba. Y la gente le creyó. Porque estaba cansada. Porque efectivamente había corrupción. Porque necesitaba creer que alguien era distinto.

Pero resulta que las ratas no están solo del otro lado.

Diego Spagnuolo, amigo y exabogado del Presidente, procesado por jefe de asociación ilícita. Demian Reidel, amigo personal con quien Milei pasa "largas horas de la noche reescribiendo la teoría económica mundial", renunciado por sospechas de corrupción.

¿Cuántos casos más hacen falta para que el relato libertario de la "pureza moral" se caiga definitivamente?

Porque no estamos hablando de funcionarios menores. Estamos hablando del círculo íntimo. De los que Milei puso personalmente. De los que supuestamente compartían su visión ética de la política.

El silencio cómplice

Lo más revelador de todo esto no son solo los procesamientos y las renuncias. Es el silencio.

¿Dónde están los comunicados indignados de Casa Rosada? ¿Dónde están los tuits furiosos del Presidente contra estos corruptos? ¿Dónde están Majul, Feinmann, Jonatan Viale, el Gordo Dan y toda la tropa mediática que durante años se la pasó denunciando "la corrupción K"?

Porque cuando era Cristina, cuando era Alberto, cuando era cualquiera que no fuera libertario, los medios hacían especiales de una semana entera. Títulos en tapa. Editoriales incendiarias. Pedidos de renuncia inmediata.

Ahora, silencio. O peor: justificaciones.

"Reidel vendió un inmobiliario, todo legal". "Spagnuolo está procesado, no condenado". "Son operaciones de la casta para desestabilizar al Gobierno".

El doble estándar es tan evidente que ya ni siquiera se disimulan.

La pregunta incómoda

Si Diego Spagnuolo realmente le dijo a Milei "estoy denunciando todo el choreo", como afirma en los audios, ¿qué hizo el Presidente al respecto? ¿Investigó? ¿Echó a alguien? ¿Pidió explicaciones?

O simplemente miró para otro lado mientras sus amigos convertían organismos públicos en botines privados.
Porque hay dos opciones, y ninguna es buena para Milei:

  • 1. Sabía lo que pasaba y no hizo nada. Eso lo convierte en cómplice.
  • 2. No sabía lo que pasaba. Eso lo convierte en un presidente desbordado e incapaz de controlar a su propio equipo.

En cualquiera de los dos casos, el relato de la regeneración moral se cae a pedazos.

Misiones mira desde lejos (pero no tanto)

Desde acá, desde la tierra colorada, esto se ve con una mezcla de bronca y hartazgo. Porque ya vivimos esta película. Ya conocemos la letra de esta canción.

Llega un gobierno nuevo, con promesas de cambio, de transparencia, de fin de la corrupción. Y después, cuando pasan los meses, empiezan a aparecer los muertos en el placard. Los amigos beneficiados. Los contratos direccionados. Las deudas saldadas mágicamente.

Y mientras tanto, acá en Oberá, en Posadas, en las colonias del interior, la gente sigue sin luz, sin medicamentos en el PAMI, con escuelas pidiendo aportes para cortar el pasto, con sueldos estatales que no alcanzan.

Pero claro, el problema es el déficit. El problema son los empleados públicos. El problema somos nosotros, como dijo Reidel en aquella frase que lo marcó a fuego: "el único problema de Argentina es que está llena de argentinos".

El mensaje

Este lunes negro para el Gobierno de Milei deja un mensaje claro: la corrupción no es patrimonio de un partido político. No es una cuestión ideológica. No se cura con gritos, con insultos en X ni con videos virales de economistas enojados.

La corrupción es una tentación que aparece cuando hay poder, cuando hay plata circulando, cuando hay controles débiles y cuando existe la certeza de que probablemente no pase nada.

Y lo que pasó con Spagnuolo y Reidel demuestra que el discurso moralista libertario era exactamente eso, un discurso. Marketing. Relato para ganar elecciones.

Porque a la hora de la verdad, cuando tocó gestionar, cuando tocó poner gente de confianza en lugares estratégicos, el resultado fue el mismo de siempre: dirigir para beneficiar a los amigos.

Solo que esta vez, con menos experiencia y más descaro.

Señor Presidente: no se trata de "las ratas inmundas de la casta política". Se trata de sus ratas. Las que usted puso. Las que usted avaló. Las que usted defendió hasta que ya no pudo más.

Y el que no vive para servir, como dijo el Papa Francisco, no sirve para vivir.

Marcelo Telez

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