El mostrador del dolor y la incertidumbre en Misiones, por Marcelo Telez

En el mundo de los números fríos, las "liquidaciones adeudadas" y los "cronogramas de pagos" parecen términos técnicos que solo afectan a los contadores.

Marcelo Telez
3 feb 2026 · 21:00 · 3 min de lectura
El mostrador del dolor y la incertidumbre en Misiones, por Marcelo Telez

Pero en Misiones, cruzar la puerta de una farmacia hoy es enfrentarse a una realidad mucho más cruda: es el rostro del jubilado que llega con tres recetas y se va solo con un blíster, o peor aún, con las manos vacías porque "el sistema no tiene stock".

La crisis que atraviesa el PAMI, con una deuda que en nuestra provincia ya acumula seis pagos pendientes, no golpea a todos por igual.

Hay una brecha invisible pero dolorosa entre lo que sucede en las ciudades y lo que se vive en nuestras zonas rurales.

Posadas y las ciudades, la angustia del "no hay"

En los centros urbanos como Posadas u Oberá, el afiliado tiene el beneficio —si se le puede llamar así— de caminar.

Si una farmacia cortó el servicio o no tiene stock de un medicamento oncológico o para la diabetes, el jubilado camina diez cuadras hasta la siguiente. Pero esa caminata es un calvario de incertidumbre.

Las farmacias de barrio, esas que conocen el nombre de cada abuelo, están haciendo malabares. Vania Ilchuk, desde el Colegio de Farmacéuticos local, ha sido clara: la espalda financiera se terminó.

Hoy, el farmacéutico de ciudad tiene que decidir si usa el poco dinero que entra para pagar la luz o para reponer ese remedio que el vecino necesita para seguir viviendo.

El interior profundo, cuando la farmacia es la única opción

Pero si en la ciudad la situación es crítica, en las zonas rurales de Misiones es una emergencia humanitaria silenciosa.

Para un jubilado de una picada en San Pedro o El Soberbio, la farmacia del pueblo es, muchas veces, su única conexión con la salud.

Si esa pequeña farmacia de pueblo, asfixiada por el PAMI y sin crédito en la droguería, deja de recibir medicamentos, el jubilado no puede "caminar diez cuadras".

Tiene que pagar un flete o un pasaje que no tiene para viajar kilómetros hasta una ciudad más grande, solo para encontrarse, quizás, con la misma respuesta negativa.

En la colonia, quedarse sin el remedio para la presión o la diabetes no es un "inconveniente administrativo"; es una sentencia de riesgo de vida.

Un sistema que se sostiene por la buena voluntad

Hoy el sistema farmacéutico en Misiones se mantiene en pie por la ética profesional.

Son los farmacéuticos misioneros quienes están financiando al Estado, sacando de sus ahorros personales para que el abuelo no se vaya llorando del mostrador. Pero la buena voluntad tiene un límite: el agotamiento del stock.

No podemos permitir que el ajuste se convierta en desidia. Mientras en Buenos Aires se discuten planillas, en Misiones nuestros viejos están contando las pastillas que les quedan en la caja como si fueran oro.

La salud no puede esperar a que la burocracia se ponga al día.

Marcelo Telez

Director RPD Noticias

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