El ajuste votado y la política que mira para otro lado, por Pedro Ríos

No vamos a entrar en los detalles finos del articulado ni en la letra chica del Presupuesto Nacional 2026. No hace falta.

Marcelo Telez
30 dic 2025 · 08:51 · 2 min de lectura
El ajuste votado y la política que mira para otro lado, por Pedro Ríos

Lo que sí corresponde es mirar de frente lo que pasó, porque detrás de los números prolijos y los discursos de equilibrio fiscal hay una decisión concreta: ajustar sobre el pueblo y trasladar el costo de la crisis a quienes menos margen tienen.

Con solo detenerse en artículos centrales como el Artículo 30, el rumbo queda claro.

El Presupuesto consolida un esquema de recortes que golpea derechos básicos y castiga áreas estratégicas. La educación pública vuelve a ser variable de ajuste y, dentro de ella, la educación técnica aparece directamente como prescindible.

El desfinanciamiento de las escuelas técnicas no es un error ni una omisión. Es una elección política.

Menos recursos para talleres, insumos y formación profesional significa menos técnicos, menos industria y más dependencia. Ajustar la educación técnica es renunciar deliberadamente a un modelo de país con producción y trabajo. Es resignarse a ser proveedores de materias primas y mano de obra barata.

En este marco, el acompañamiento de senadores y diputados misioneros a la aprobación del Presupuesto 2026 no puede explicarse como un simple acto administrativo. Votar este Presupuesto es tomar partido.

Es decidir si se representa a la ciudadanía o si se responde a una lógica de gobernabilidad que exige disciplina a cambio de favores, obras o promesas futuras.

La política no está para administrar el ajuste ni para legitimar recortes con tecnicismos. Está para defender intereses colectivos y poner límites al poder económico cuando avanza sobre derechos conquistados. Cuando se vota un Presupuesto que recorta educación y condena a las escuelas técnicas al vaciamiento, la neutralidad no existe.

La pregunta, entonces, no es técnica. Es profundamente política.

¿A quién defienden nuestros representantes cuando levantan la mano?

¿Al pueblo que los eligió o a un esquema de poder que necesita legisladores obedientes y silenciosos?

El Presupuesto 2026 ya es ley. Lo que queda al descubierto es otra cosa: una dirigencia que, frente al ajuste, eligió la comodidad del acuerdo antes que la responsabilidad de defender el futuro.

Porque sin educación pública y sin educación técnica, no hay desarrollo posible. Solo ajuste, resignación y dependencia.

Pedro Ríos

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