Cine, mates y recuerdos, la noche en que la historia polaca emocionó al Parque

El Teatro de Prosa se llenó este último jueves de esa calidez que solo se siente cuando una comunidad se sienta a mirar quiénes son y de dónde vienen sus raíces.

Marcelo Telez
19 jun 2026 · 13:52 · 2 min de lectura
Cine, mates y recuerdos, la noche en que la historia polaca emocionó al Parque

En una nueva función del ciclo “Mandioca: Cine Hecho Acá”, el público se reunió para ver “Colorada”, un documental de esos que erizan la piel.

No fue una proyección más; se vivió como un verdadero viaje en el tiempo para homenajear a los primeros inmigrantes polacos que pisaron suelo misionero allá por 1897.

La verdad es que el ambiente ya era especial desde el arranque. La velada contó con visitas de lujo que se acercaron para compartir el momento con los vecinos: Mónika Perendyk, la cónsul de Polonia en Argentina; Marcia Majcher, la productora del film; y José Skowron Posluzna, el co-guionista.

Charlaron con la gente y compartieron el trabajo enorme que hay detrás de la pantalla.

Un puente entre Varsovia y la tierra colorada

Esta movida no salió de la nada, sino que fue el resultado de un puente que se tendió entre el Parque del Conocimiento, la Embajada de Polonia en Buenos Aires y la Casa de Misiones.

La idea era traer una historia que hablara de la identidad local, y el objetivo se cumplió con creces.

El documental resultó ser un despliegue de realidad y emoción. La pantalla mostró, de una forma muy humana, lo que significa:

  • Dejarlo todo en busca de libertad.
  • Romperse el alma trabajando la tierra.
  • Levantar una comunidad desde cero, con lo puesto pero con los brazos firmes.

El film dejó en claro cómo las raíces siguen vivas y de qué manera esa herencia polaca se mezcló con la fuerza de la identidad misionera.

Música de la región para coronar el encuentro

Para que la noche fuera redonda, antes de que se apagaran las luces, la Orquesta de Patrimonio Regional regaló una apertura musical de esas que hacen aplaudir hasta que duelan las manos.

Un mimo al alma que preparó el clima ideal para lo que vino después.

Fue, en resumen, una velada inolvidable de esas en las que los espectadores se emocionan, comparten recuerdos con el de al lado y se van a dormir sabiendo un poco más sobre la historia del rincón donde viven.

Redacción RPD Oberá

Publicidad
Publicidad